Archivo de la etiqueta: aprendizaje continuo

10 cosas que aprendí con la visita de mi mamá.

Después de más de un año del nacimiento de HH volvió a venir su abuela mexicana de visita.
La última vez que nos visitó fue justamente para estar en su nacimiento, poderle dar la bienvenida al mundo y ayudarme en esas primeras semanas de aprender a ser mamá.
Esta vez Lea ya camina y empieza a comunicarse con señas. La ayuda que me brindo esta vez mi adorada madre no fue dormirla en brazos, sino ayudarle a bajar y subir escaleras y mantenerla entretenida en los largos viajes en auto de nuestras excursiones. La relación abuela-nieta cambia también en muy poco tiempo.
La abuela se fue hace dos días de regreso a nuestro adorado y conflictuado México y aparte de lo vacía que se siente la casa por su partida, en fin de semana sin planes y los tres de la familia con gripa, he podido asimilar no solamente su partida, sino lo que me dejó con su visita. Y estas son 10 de las cosas que esta vez aprendí de la maravillosa mujer que desde que nací no deja de enseñarme:
1. La casa no tiene porqué estar limpia siempre. Ni siquiera si tienes a tu madre de visita. A veces es mejor dejar la limpieza para dos días después y en el momento preocuparse sólo por jugar con HH aunque eso implique llenar de masa ha cocina o de papelitos el tapete (el jugar casi siempre desordena, ¿cierto?). Siempre se puede aspirar y trapear después, pero estar interrumpiendo el juego por mantener el orden le rompe al juego su misma esencia. Mi mamá tiene un don de paciencia y creatividad cuando de jugar con mi hija se trata, y también la suficiente madurez para saber lo que al final es más importante. Primero jugar, después limpiar, a veces hasta la limpieza se vuelve jugo. Y de todos modos, eventualmente llega un momento en el que no podemos evadir el limpiar.
2. Si juego con HH, juego al 100%. Ya mencioné la creatividad y paciencia de mi mama al jugar con mi hija. Al principio me asombró (honestamente, no la recuerdo siendo tan paciente ni tan creativa cuando yo mis hermanas éramos pequeñas), pero poco a poco, al irlas observando me di cuenta de dos cosas: una es que mi mamá estaba al 100, sólo jugando, sin pensar en los pendientes, sin mirar ningún celular, sin hojear ninguna revista (a veces sin prestarme atención, para mi frustración), simplemente entraba en ese estado sumergido y absorto en lo que ella y mi hija hacían. La segunda cosa que noté o creí notar es que HH sentía esa total atención de algún modo y entonces jugaba por más tiempo, más sumergida en el juego y después estaba más tranquila, como ya no necesitando tanta atención, como si ya hubiera tenido su dosis de juego y atención. Lo intenté. Me costó mucho al principio dejar los pendientes al lado pero ahora necesito yo también jugar así con HH. Cada vez la conozco más. Yo misma me descubro más creativa. Ella me sorprende siempre con sus ideas y capacidad de reír tan contagiosamente. Estoy segura de que si en este último año no me he enfermado ni una sola vez, tiene que ver con mi sistema inmune fortalecido por las carcajadas con HH en esas horas de juego juntas.
3. Nada de avergonzarse en público. Esta es simple. Yo suelo avergonzarme rápido por muchas cosas. Después las reflexiono y sé que no tiene razón de ser, pero a veces en el momento no puedo evitar preocuparme por lo que la gente alrededor piense de mí. Con mi mamá nada de eso tiene sentido. Normas de civismo aparte, lo principal es uno y lo que piensen los demás es más reflejo de ellos mismos que mío o de HH. Ahora lo he entendido. HH es mi prioridad. No porta si llora o grita. Si tira algo o comete garrafales errores o si incluso expone mis errores en público. Ella es mi prioridad y aunque aún no puedo evitar sentir un fugaz “uy” al sentirme observada si avienta algo de su comida en un restaurante, tengo bien presente a qué le dedico mi energía y atención.
4. Para poderle ser útil a HH debo cuidar mi bienestar emocional. Esto me lo ha enseñado mi mamá indirectamente me di cuenta. Desde hace ya un tiempo se ejercita regularmente, cuida su alimentación y acude a un “círculo de mujeres”, y aunque yo ya soy adulta, el que ella crezca y se auto conozca, hablemos o no de ello, a mí me transmite una seguridad en un plano muy profundo. Sé que su bienestar no depende de mí. Y ese es un sentimiento que le quiero transmitir a HH.
5. Poner atención a las maravillas sencillas de la naturaleza trae paz mental. Esto lo llevo conmigo desde pequeña, pero mi mamá se la puede pasar viendo patos y buscando conchitas tanto tiempo y de tan buen humor, que la perfeccionista multitasking over-achiever en mí lo está aprendiendo a disfrutar (sí, sin tomar fotos a los patos o sortear las conchitas en categorías….).
6. A veces al no interferir, los problemas se solucionan solos. Y los berrinches también. Sólo hay que estar presente, observar. Aprendí a no querer inmediatamente ayudar a HH cuando veía que estaba teniendo dificultades con algo. Eso ni le enseñaba a hacerlo sola ni le transmitía que ella podía lograrlo. Ahora la dejo, la observo, o no la observo y confío, a veces le digo que me llame si necesita ayuda, a veces lo hace y a veces no, ahora está en una etapa en la que ayudarla es contraproducente, si se lastima la consuelo, si no lo logra y se frustra la abrazo (si se deja) y le digo que estoy segura que eventualmente lo logrará. Y lo logra siempre. Mucho más rápido de lo que yo pensaba. He aprendido como podemos subestimar las capacidades de la/os niña/os sin darnos cuenta. Y esto se puede extender a los colegas, la pareja y a veces los obstáculos que uno mismo enfrenta.
7. Y a veces, hay que interferir, sobre todo al proteger a los nuestros. Sin importar lo que digan los demás. Mi mamá es el ejemplo perfecto de la leona que salta a defender a los suyos, aún si no habla el idioma del país en el que está. Hay momentos en los que simplemente hay que interferir, defender y alzar la voz. Para proteger a veces ni yo misma sé porque me estoy acercando a donde está HH saltando donde ya lo ha hecho muchas veces antes, pero mi tripa me lo pide, hoy está más cansada o tal vez la noto distraída o la persona que está rondando cerca no me da buena espina. Seguir ese instinto materno es importante. A veces se perderá una amistad o se quedará mal con alguien. Es parte de la vida también.
8. La relación con la pareja crece con la distancia. He visto como mis padres se cominican cuando uno de ellos viaja. Lo que se cuentan y lo mucho que piensan el uno en el otro cuando no comparten la cotidianidad. Las vivencias son distintas y la tela con crece. Ponerlo en practica me ha costado. Solía ser la más insegura y celosa pareja (¿cómo no me ha hablado para decirme que me ama y extraña? ¿Cómo se atreve a nada más despedirme con un “diviértete”?) Terrible. Y sin embargo lo he podido asimilar. Algo ha cambiado, en la relación tal vez, pero también en mí. Ahora sé que el beneficio de hacer cosas por separado varios días es el mismo que hacer planes juntos y compartir el día a día. Nos extrañamos, nos valoramos más y nos enriquecemos ambos.
9. La relación con HH se construye. No por ser mi hija está todo claro. Le debo transmitir que confío en ella para que lo sepa, le debo demostrar que la amo para que no lo dude. Y la relación se va construyendo de distintas maneras según las etapas, que van llegando muy rápido. Mi hermosa madre lo sigue haciendo conmigo, al visitarnos, llamarme, escribirme, sigue construyendo la relación conmigo que ha cambiado a estar con un océano de por medio. Le estoy enormemente agradecida porque se hace sentir muy cerca.
10. Tener a los abuelos de tu hija/o cerca es una fortuna. Tendrá sus lados malos, serán muy consentidores, o distraídos, o le darán a tu hija/o muchos dulces, o lo sobreprotegerán…. pero las memorias que HH tendrá de sus abuelos será para ella. Eso vale la pena por si solo. Esa relación es solo de HH con sus abuelos y a veces yo me debo hacer a un lado. Aparte está la cuestión logística que conviene de que la pueden cuidar si tienen tiempo. Si yo siento que soy un ser funcional y que escogí de marido a otro ser funcional, puedo confiar en que quienes nos criaron no harán estragos con mi HH si la cuidan a ratos. De hecho, no puedo pensar en mejores personas para hacerlo.

Te quiero mamá. Ya me estoy alegrando de tu próxima visita.

HH y su abuela mexicana.

HH y su abuela mexicana.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo relaciones familiares

Dejando de amamantar a HH por las noches. Nuestra historia. 

Aferrándose al dormir.

¡HH no me suelta!

En una semana nuestra HH cumplirá 2 años y no tenemos previsto dejarla de amamantar, en parte por los muchos beneficios que el seguirlo haciendo conlleva, en parte porque nuestra relación es divertida también al amamantar.

HH duerme en nuestra cama, con la teta en la boca. Así se queda dormida y así se vuelve a quedar dormida cuando despierta en las noches. Desde que nació.

A excepción de dos ocaciones, esto nunca me ha traído molestias. Al contrario, ha sido un poco mi solución fácil para volverla a dormir sin tener ni que apenas voltearme entre sueños (sí, sí sé lo huevona que me estoy retratando, pero creo que cualquier padre responsable de un niño pequeño sabrá que es trabajo pesado y que uno necesita sueño de calidad, y para nosotros, el que HH durmiera con nosotros nos ha dado esa calidad).

Sin embargo en aproximadamente un mes voy a dar una conferencia en un país a donde no puedo llevar a HH conmigo, por lo que se quedará con papá durante 5 días – lo cual no sería problema, si no hubiera noches de por medio. Ahora bien, papá puede hacer que HH caiga dormida de una forma o de otra, pero cuando ella a media noche o media madrugada, aún no bien despierta, busca su chichi y no la encuentra….. ¡que se cuide el mundo!

Detalle mano al dormir.

Ya sé que pude haber escogido la vía “5 días con sus noches más mal que bien pasarán y luego todo volverá a la noralidad”, pero esta vía no sólo se me hacía un poco cruel por quitarle súbitamente a HH no únicamente su chichi, sino también a la mamá adjunta, de golpe; sino que además como eventualmente (si todo sale bien en las entrevistas de trabajo) volveré a tener turnos nocturnos, necesitamos un cambio más definitivo, y que inicie de manera gradual también es una prioridad para mí. Cambiar hábitos que nos gustan no es nada fácil ni para un adulto y la chichi nocturna es el modo para dormir que HH conoce ¡desde el nacimiento!

Así que después de leer algunos ejemplos en línea (como este, este y este), empezamos con lo que más nos acomodó. Se los comparto como guía.

Tips generales que aprendimos:

  • Tener agua y un snack nocturno a la mano.
  • Cuidar mucho más que coma bien antes de ir a dormir.
  • Como HH no usa pañal desde que inició el verano, pero aún tiene algún accidente a la semana, tuvimos que cuidar extra que fuera al potty antes de ir a dormir.
  • Compensar amamantarla durante el día, al igual que los apapachos y la atención. Después del tercer día, mis pezones estaban casi como tras la primera semana después del nacimiento de lo mucho que quería amamantar en las mañanas y tardes.
  • Decidir qué decirle. Le dijimos que ella cada vez era más grande, pero que las chichis cada vez se iban haciendo más pequeñas y cansadas y ahora necesitaban dormir por la noche. Que podía aprovechar justo al dormir y al despertar pero que cuando despertara en las noches, no iban a estar disponibles porque tenían que dormir.
  • No hacer planes rígidos. A quien le preguntes, tiene una opinión, y no es raro que dos expertos se contradigan. Que si la dejas esperar unos minutos y luego le ofreces el pecho y cada vez lo buscará menos y se cansará antes y volverá a dormir, que si se lo ofreces aprenderá que si llora obtiene lo que quiere y se volverá más perseverante, que si no la cargas, que si sí la cargas pero la acuestas somnolienta para que aprenda a dormir acostada sin chichi y sin tener que ser cargada o arrullada…. Nosotros seguimos nuestro corazón y nuestro instinto. Punto.

Aquí va el recuento de las noches a partir de hoy:

Noche 1.

No estábamos preparados para eso. No realmente. Nunca habíamos dejado llorar a HH por nada, así que no conocíamos cómo podía llorar y sollozar con tanto sentimiento de no tener su chichi. A momentos no quería ser abrazada y gritaba alejándose de mí y al siguiente segundo me abrazaba tan fuerte. Nunca prendimos la luz. Nunca pasaron más de 2 minutos que llorara seguido, pero a mi esposo y amí se nos hizo eterno, interminable, triste. La primera vez que se despertó la dormí meciéndola cargándola y cantándole. Mi error – que repetí dos veces más por nervios, cansancio o yo qué sé – fue quererla acostar muy pronto. HH no estaba profundamente dormida y en cuanto sintió el cambio de posición y se volteó a buscar la chichi empezó todo el drama de nuevo y cada vez fué peor porque también el cansancio, la frustración y el coraje se le iban juntando. Al final se calmó siendo arrullada y durmiendo y la acosté bien profunda y con el brazo adolorido, pero el corazón me dolía más y no pude dormir preguntándome si esto tenía sentido, si era lo correcto, si no estaba yo siendo insensata y egoísta al quererme ir y dejar 5 días a mi HH de apenas 2 años, me cruzó por la mente cancelarlo todo y aplazar toda mi vida laboral que implicará noches hasta que HH solita decidiera cuándo ya no necesitaba su chichi nocturna. En algún momento entre cavilaciones me quedé dormida, porque cuando desperté de nuevo fue porque HH había vuelto a despertar llorando (normalmente despierta dos veces en la noche, una alrededor de las 10 y 11 pm y otra entre 3 y 5 am), aparentemente ya estaba buscando la chichi. Después de unos 3 min., no pudimos más, decidimos que yo le diera chichi, cuando se la ofrecí suspiró, la amamanté ni un minuto y se quedó dormida enseguida y hasta la mañana.

Noche 2.

Despertó la primera vez buscando su chichi y lloró y gritó cuando le dije que ya estaban dormidas, que podían salir cuando saliera el sol, que había que esperar a que saliera el sol y que podíamos esperar juntas. Se calmó. Le pregunté qué podíamos hacer mientras. Gran error. Claro. Ella sólo seguía pensando… pues tomar chichi. Y se acordó y empezó de nuevo a gritar y llorar. Hasta que le dije que le cantaba una canción nueva (las que intentaba y acostumbraba cantarle al parecer le recordaban a la chichi) y bailábamos juntas se relajó y entonces pude así cargándola arrullarla hasta que se quedó dormida, ahora sí bien profunda, y la acosté en la cama.

La segunda vez que HH despertó ahora sí pidió ir al potty, tomar agua y comer. Le acabé dando pedacitos de jamón que tenía en el refri, no lo más saludable, pero con mis ojos miopes de adormilada y la prisa de querer satisfacer su necesidad rápido, eso fue lo que comió. En mis brazos, sentadas en la cama. Y así comiendo se relajó, se relajó mucho. Yo pensé que se había quedado dormida, cuando volteó, buscó, y un gran sufrimiento empezó de nuevo. Al final volvió a dormir conmigo arrullándola. Contamos borreguitos. 136.

Noche 3.

HH no se despertó la primera vez. Bueno, se volteó y buscó, refunfuñó, gritó entre sueños “¡Noo!”, se volteó otra vez, y se quedó dormida. Yo no podía creer que eso fue todo, y claro está me quedé atenta, despierta, tensa, esperando a que se despertara de a deveras.

Nada. Pero debí haber aprovechado, porque cuando sí despertó en la madrugada, el drama mayor sí fue. No dejó que la cargara para arrullarla, daba vueltas en la cama, de un lado a otro llorando, y a mí me empezaba a entrar el pánico de cómo le iba a ayudar a dormirse sin chichi y sin poder cargarla para arrullarla, hasta que la acosté a mi lado y le empecé a contar que para nosotros los adultos también nos es difícil a veces volver a dormir, algunos se paran al baño, otros toman algo, o comen algo, etc. Y eso pareció interesarle porque cuando hice una pausa, quiso que le siguiera contando. Así que así seguí, hasta que se quedó dormida.

Esa noche yo no podía creer estar viendo un cambio tan pronto. Seguro son fases. Esto no puede durar mucho. Espera Ana. No te hagas ilusiones. Hoy en la noche sí la vas a sufrir. (¿Por qué será que sigo teniendo esta especie de diálogos conmigo misma cuando algo va saliendo en la dirección deseada?)

Noche 4.

37 borreguitos le conté para que volviera a dormir. Sólamente una vez, en la madrugada que despertó, porque HH tampoco se despertó en la noche la primera vez. ¿Será que a las apenas 4 noches está empezando a funcionar? Sí se despierta pidiendo chichi, pero cuando le explico que están dormidas, que podemos esperar juntas a que salga el sol para que despierten, y le cuento algo con voy tranquila, se vuelve a quedar dormida ya sin tanto alboroto.

De día me entra la duda de si no estará siendo demasiado rápido, en particular porque hoy HH ha hecho 4 veces pipí sin ir ella al potty y sin avisarnos tampoco. Eso ya no lo hacía. También está siendo mucho más problemático lavarle los dientes. Quiere estar mucho más conmigo, y ser más cargada, aunque la apapacho mucho y la lleno más de besos, este día ha pedido ya tres veces ser cargada con el fular, y hacía meses que no lo pedía. A cada rato quiere chichi, de hecho mis pezones están como a las 3 semanas de que ella nació. El aceite de coco ha venido a salvarme esta vez. Y berrinches…. ¡bueno! han estado a la orden del día también.

Me cuestiono entonces si no será demasiado para ella. Pero tiene todo el derecho de rebelarse, así que acepto su rebeldía como todo lo demás de ella, pensando que si sigue así aún más, será señal de que vamos muy rápido y retrocederé un poco. Ella me irá avisando.

Noche 5.

Despierta la primera vez, le cuento borreguitos y se vuelve a quedar dormida. 15 borreguitos. La segunda vez despierta con mucho llanto y enojada, la logro calmar sin arrullarla porque HH ya no quiere ser cargada para dormir, y cantando se vuelve a quedar dormida.

Ese día me doy cuenta de que le está brotando un molar inferior del lado izquierdo. Y un poco aliviada, encuentro también eso como rayón para lo chillonsita que ha estado y lo mucho que ha estado queriendo ser amamantada durante el día.

Noche 6.

Despierta una vez, busca la chichi, le digo que está dormida, llora, le digo que le doy chichi cuando salga el sol, que mientras podemos contar borreguitos. Se calma. Contamos 27 borreguitos y ya está dormida. Despierta la segunda vez también volteándose un poco, he aprendido que si la dejo encontrar su posición sola, me quedo cerca de ella, tranquila y le cuento algo (como me la he pasado contando ya demasiados borregos, pero puede ser casi cualquier cosa), solita se vuelve a quedar dormida.

Noche 7.

Lea despierta alrededor de las 10:30 pm sin buscar al chichi, al ver que está oscuro me pide agua. Después de tomar agua nos acostamos, me cuenta algo de unos autos que no entiendo muy bien, se voltea y se vuelve a quedar dormida…. hasta las 6:30 am, se despierta y al ver rayos de sol, me pide inmediatamente chichi, toma, se levanta hacia su potty, hace pipí e inicia su día como de costumbre.

Hoy cumple 2 años.

Irse a dormir al pecho.

Durmiendo la siesta.

PS.

Después de haber pasado la pachanga de su cumpleaños, Lea volvió a la normalidad durante el día. Ha vuelto a avisar cuando quiere ir al potty, o va ella solita, ya no pide amamantar tanto durante el día, solamente al despertar, para su siesta, para quedarse dormida y cuando a veces se golpea. Se sigue despertando en la noche, casi siempre una vez pero a veces dos, sin embargo cuando ve que está oscuro ya no pide la chichi, a veces pide agua, a veces pide ir al potty, a veces ambas y a veces ninguna, solo me ve se voltea y se vuelve a dormir con un “sssshh, ssssshh” de mi parte. Para caer dormida al inicio de la noche sí quiere ser amamantada, señala que aún hay luz y luego les dice “buenas noches” a las chichis. Ahora come mucho más durante el día, eso sí, y toma mucha más agua. Lavarle los dientes sigue siendo un show, a veces es show de cosquillas, a veces se deja perfecto si cantamos o leemos un libro o si se ve en el espejo, pero de vez en cuando nada ayuda y acabo lavándole los dientes mientras llora, otro tipo de show.

Yo estoy durmiendo mucho mejor. Cuando se despierta y si se quiere parar al baño, yo también aprovecho para ir y si ella quiere tomar agua yo también tomo un poco. Así duermo mucho mejor después también. Tal vez dos días tuve un poco de incomodidad en los senos llenos, que se calmaba inmediatamente cuando ella tomaba al despertar. Ahora ya no hay incomodidad alguna. Las dos nos hemos adaptado bastante bien.

Pude haber titulado esta entrada “Quitándole la teta a HH por las noches en sólo una semana”, pero mi meta era hacerlo lentamente y observando cómo ella se iba sintiendo, me dije que si necesitaba un mes, lo iba a hacer en un mes, el que HH necesitara menos tiempo fue solo cuestión de tiempo. Como en todas las relaciones, amamantar también es de dos.

Deja un comentario

Archivado bajo Lactancia materna