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Introducir alimentos a Bebé

Tema muy consultado donde montón de mamás primerizas nos volvemos locas entre tanta información aparentemente contradictoria.

Sin ser experta y a sabiendas de que el conocimiento está en constante evolución, aquí les comparto mis aprendizajes y reflexiones:

¿Por qué?

Por que el comer es una experiencia sumamente importante en nuestra vida como seres sociales, estimula los sentidos y promueve nuevas experiencias. A mi modo de ver, el cómo introduzcamos los alimentos, juega también un papel importante en la relación que HH tendrá después con la comida. Mis deseos son que aprenda a probar cosas nuevas, coma variados sabores y texturas, escuche a su cuerpo cuando tiene hambre, sed y cuando tenga sensación de saciedad, que aprenda que comer es un modo de asimilar digerir el mundo y que obtenemos los nutrientes que necesitamos de fuentes de la madre tierra que han sido preparados con amor.

El extra de alimentación y nutrientes también es necesario, pero si Bebé está creciendo constantemente y de manera adecuada y no hay problemas al amamantar, no hay necesidad de mucho extra a la leche materna durante al menos los primeros 8 meses. Razones como “para que Bebé crezca más” o “crezca menos”, necesitan ser evaluadas por un médico y por un especialista en lactancia, antes de irse de lleno a la mera introducción de más alimentos, desde mi punto de vista. Y razones como “para que duerma más”y otros mitos no tienen aquí ni cabida en este blog, además de que han demostrado no ayudar a esa “meta”; si eso buscas, no estás en el lugar adecuado.

Mezclado con el cuándo y el qué, muchas veces está interés de prevenir alergias. Todas mis fuentes consultadas (los links), dicen que no se debe recomendar el evitar ningún alimento como prevención primaria de alergias durante el primer año de vida. Aparentemente muchos pediatras alemanes no están al tanto de estas nuevas recomendaciones. Otra cosa es, si ya existen alergias que están haciendo estragos. Además costumbres y ciertos miedos del pasado quedan, lo aprendido es difícil de cambiar y siguiendo recomendaciones de la abuela, yo no le di a HH ni fresas ni productos de nueces ni miel sino hasta que cumplió su primer año. Mi recomendación sería evitar productos que en la mamá desencadenen reacciones alérgicas hasta pasado el primer año y bajo supervisión.

¿Cuándo?

Aquí en Alemania, la sociedad de pediatría aconseja introducir otros alimentos a partir de los 4 meses debido a que se requieren más nutrientes. En otro update del 2015 el BfR aconseja no hacerlo antes de iniciado el 5° mes y no después del comienzo del 7°, adecuando cada caso a las particularidades del lactante (sí son flexibles a veces estos alemanes) La OMS aconseja no hacerlo antes de los 6 meses.

En todos los casos, se recomienda extender la lactancia materna hasta que mamá y Bebé así lo deseen.

En resumen, se tiene un rango entre los 5 y 7 meses aproximadamente para comenzar a ir introduciendo gradualmente los alimentos suplementarios a la lecha materna. Mi sentido común dice que cada caso debe ser individualizado y estos son algunos signos que tomo prestados del increíble sitio de Kelly Bonyata como ayuda para decidir en cada caso si Bebé está listo para iniciar alimentación suplementaria:

  • Se puede sentar sin estar reclinado en un soporte (mantener una vía abierta de paso de la boca al estómago).
  • Ya no presenta el reflejo de extrusión de la lengua y no empuja hacia afuera automáticamente la comida que recibe en la boca.
  • Puede masticar y lo hace.
  • Comienza a presentar la “pinza digital”: agarrar objetos entre el índice y el pulgar.
  • Está interesado en participar durante las comidas, intenta agarrar alimentos y llevárselos a la boca.

¿Qué?

Aquí voy a empezar por el “Qué no” por lo propagada que está la idea de empezar con purés de arroz. Les dejo el link de 9 buenas razones por las que no usar arroz de bebé.

Importante fue para nosotros, no ofrecer más de un alimento nuevo cada día, así en caso de observar alguna reacción alérgica, sabríamos qué alimento la había ocasionado. Afortunadamente esto nunca nos ocurrió.

Pero para responder más concretamente a la pregunta ¿qué?, aquí hay algunas ideas:

Aguacate. Tiene alto contenido en grasas saludables, al igual que la leche  materna. Fue lo primero que nosotros le dimos a HH, seguido de pera y plátano.

Plátano, peras, duraznos, kiwi.

Zanahorias, camotes, boniatos.

Arroz orgánico integral.

Pepino frío para cuando le estaba saliendo un diente. También para calmar las encías en verano, le fabricamos paletas heladas de leche materna.

Huevo hervido (la yema se puede embarrar en una rebanada de pan – pan de buena calidad por favor, no pan blanco). Suena excesivo pero es una recomendación común, junto con carne (también recomendada por La Liga de la Leche), como primeros alimentos para lactantes en Canadá, ya que los bebés requieren sobre todo hierro, zinc, proteína y vitaminas del complejo B, requerimientos que no serán llenados solo con frutas o cereales, por ejemplo. Una excelente idea para llenar este requerimiento, es dar caldo de res orgánica (de huesos especialmente) que se ha hervido mucho tiempo contiene muchos nutrientes

Pescado (a HH le encanta hasta la fecha el salmón).

Más adelante, cuando ya íbamos teniendo más confianza en su capacidad de tragar y escupir o devolver algo que no se puede tragar (alrededor de los 8 meses), añadimos: blueberries, uvas y cerezas cortadas y sin semilla, manzana sin piel, pasta orgánica (como fussilli), pollo, papas, calabaza…. ufff, ya casi de todo.

Hacia el año: fresas, palomitas de maíz echas en casa y sin sal (bajo estrecha supervisión de que no se ahogara, pero nunca tuvimos nosotros problema con esto), cítricos (antes solo le dábamos a probar gotitas para estimular sus papilas gustativas).

Cosas que hasta la fecha evitamos:

Postres, helados y pasteles o cualquier cosa como jugos con mucha carga de azúcar, al igual que pan dulce o blanco.

Con hojas como espinaca o lechuga hasta la fecha tiene problemas, no las logra masticar bien y a veces se traga un pedazo y no se logra tragar todo. Con espinaca tuvimos unos dos sustos. Se lo preparo en sopas o en la salsa de la pasta.

Me parece además importante recordar que también estamos construyendo preferencias de sabores, por lo que preferir muchas frutas dulces, ofrecer jugo o comidas con sal, no me parece a futuro una buena idea.

¿Cómo?

Si empezar con sólidos directamente o con purés será preferencia personal a fin de cuentas. Nosotros sin ser puristas hicimos Baby led weaning, ofreciendo a veces un puré de bróculi o de zanahoria, porque nos pareció más práctico que estar haciendo purés a cada rato y congelarlos o descongelarlos y prepararlos para cada comida; pero también porque así mientras HH comía nosotros podíamos comer hasta cierto punto tranquilos (a diferencia de si ella comía primero y después claro no quería seguir sentada a la mesa mientras yo comía) y porque la veíamos explorando la comida con todos sus sentidos. La comida así no es solo nutrición, es toda una experiencia experimentos y sensaciones.

Dejar que Bebé se alimente, usar los propios dedos como cuchara, observar la reacción al alimento… En este sitio puedes ver más tips para la cuestión práctica de introducir alimentos.

¿Dónde?

¡En todos lados! A disfrutar de esta nueva etapa, y a seguir limpiando encías y lavando dientes.

¿Qué necesito?

Solo necesitamos una silla de bebé y un set de baberos (que salieron sobrando en verano). Compré batidora, contenedores para congelar porciones de comida para bebé y hasta un “Munchkin’s Fruchtsauger”, que NUNCA usamos. Terminamos regalando todo. No se necesita más que tiempo y comida fresca y de buena calidad.

 

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Evitando sobornos al comer

Varias veces ya me ha tocado presenciar “luchas” entre Adultos y Bebés alrededor de la comida. Bebé no quiere comer la lechuga, sino que desea un chocolate, Adulto dice “no hay chocolate hasta que no te acabes tu lechuga”. ¿Suena conocido?

Quizá ese fue el que más me gustó de los puntos del libro “Baby led weaning” de Gill Rapley & Tracey Murkett (aún sin edición en español, pero aquí hay un buen folleto al respecto). No, no estoy haciendo publicidad aunque tiene mucha información valiosa.

Las autoras proponen tres consecuencias no deseadas del comportamiento ilustrado: 1. Bebé recibe el mensaje de que el chocolate o alimentos similares son “mejor” que otros alimentos, 2. Bebé puede al final acabar comiendo más chocolate y similares de lo que en realidad haría si decidiera por sí mismo/a y 3. Bebé termina comportándose como se le pide solamente con el fin de tener ese chocolate. A mí me sonó muy lógico, al final Bebé puede acabar teniendo todavía más aversión hacia las pobres lechugas, porque lo percibe como un obstáculo que le impide tener lo que quiere.

Otro aspecto que señalan las autoras es también el de la comida como recompensa. No pude evitar pensar en los pediatras/padres/dentistas que tras una inyección o procedimiento ofrecen a sus hijo/as paletas de dulce. Suena inofensivo en realidad, pero no podemos descartar que a esa edad tan moldeable Bebé acabe asociando los dulces en particular con un consuelo. ¿Tal vez tiene qué ver esto con que muchos adultos acabamos inconscientemente asociando la comida con llenar un vacío? Mejor ofrecer consuelo y tal vez Bebé pide en ese momento algo más que necesite.

La propuesta de las autoras para esto, al igual que para muchos otros aspectos a lo largo de su libro, es la confianza. Confianza en que al ser el dueño de su cuerpo es Bebé quien mejor sabe lo que necesita, de modo que al tener desde el principio opciones de alimentos (eso sí, siempre y cuando éstas sean saludables y variadas), elegirá lo que su cuerpo necesita y la cantidad que haga falta en ese momento. Creo que suena más fácil de lo que es. Supongo que funciona, y que Bebé al tener chocolate saludable (más cacao que leche y azúcar, quiero decir) a su alcance de manera regular, acabará por no quererlo comer a diario, además de asociar la comida y su variedad a algo placentero. No creo que en una fiesta infantil acabe eligiendo fruta en lugar de pastel, pero tal vez sí un plato más variado que solo distintos postres (¿?), y de todos modos, si en casa hay comida saludable que en una fiesta ocasional coma puros dulces, tampoco sería dramático en mi opinión. No, no lo he llevado a la práctica. HH todavía es muy pequeña para probar chocolate. Intentaré escribir otra entrada de blog cuando lo haga.

¿Tú qué opinas? ¿Cómo ha sido tu experiencia al respecto?

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