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Primeras experiencias con fular tejido (woven wrap)

Creciendo en México estaba acostumbrada a ver mujeres cargando bebés en un rebozo. Fue al llegar a Alemania que también me di cuenta de que el bebé lo llevaban hombres y que no solamente existían rebozos, sino que existe una gran diversidad de portabebés. Y entonces lo pensé: cuando tenga cría la quiero llevar cerca de mí, y claro me encantaría que el papá la quisiera llevar también. Deseo cumplido.

Hacia el final del embarazo compré mi primer fular sin haber investigado mucho, solamente fue una muy buena oferta en eBay. Fue un Hoppediz Dublin de 4.60 m. Resultó ser buena elección para el principio: como lo compré usado era muy maleable y el largo alanzó para que mi esposo también lo pudiera usar. Y resultó también que el primero en cargar a HH fue él porque después de la cesárea aún no me sentía en condiciones de aprender a hacer tantos nudos. Aquí están ambos, no en el mejor de los amarres, de hecho las rodillas de HH deberían estar más arriba, pero apenas empezábamos todos.

Fular papá

Papá portando a HH en las primeras semanas.

¡Gratísima sorpresa cuando descubrimos que a HH le encantaba estar cerca de nosotros! Sin embargo hubo otras razones de nuestro entusiasmo con portar a HH:

1. Al nacer se le diagnosticó displasia congénita de cadera pero HH odiaba el arnés de Pavlik necesario para el tratamiento. Sabiendo que la displasia era leve, optamos por no usar el arnés sino siempre llevarla cargando en la misma posición requerida para el tratamiento de la displasia. La pediatra estuvo de acuerdo en que en las noches no mantuviera la posición si durante todo el día era portada en posición adecuada. Finalmente a los 3 meses de edad, ya no se le detectó más displasia. Si fue un error de medición en el primer ultrasonido debido al bajo peso al nacer de HH y en realidad nunca tuvo displasia o si la displasia curó debido a portarla en el fular, no lo sabremos.

2.Los días que era cargada lloraba mucho menos en esa hora difícil justo antes del anochecer y dormía mucho mejor, y claro, nosotros también.

3. Nos daba mucha seguridad en esas primeras semanas tenerla cerca y poder checa su respiración cuando quisiéramos. Nunca fuimos fans de los aparatitos tipo walkie-talkie para bebés.

4. Pronto descubrimos que podíamos hacer casi de todo, estando todos contentos. Ella iba acurrucada viéndolo todo o durmiendo, y yo o mi esposo teníamos ambas manos libres para las compras, para comer, para cocinar o limpiar la casa, leer, etc.

5. Nos encantaba tenerla cerca. Seguramente se ha de liberar más oxitocina cuando uno carga a Bebé porque tiene un efecto taaan relajante. O tal vez el efecto venga solo de no sentirse “atado” a las necesidades del bebé, sino de sentir que uno tiene libertad de hacer sus cosas al tiempo que Bebé no se estresa. De cualquier forma, lo hemos disfrutado mucho, y lo mismo dicen los abuelos que se han animado a portarla.

Entonces decidimos llevarla lo más posible en fular y lo menos en carreola (que ya habíamos recibido de regalo). Los beneficios eran muchos, y conforme he ido leyendo he descubierto muchos más beneficios que tiene el portar a Bebé.

Nuestros primeros amarres para portar bebé.

¡Fueron un desastre! Pero oye, eso es lo normal. También las primeras amamantadas no fueron del todo fáciles, ni siquiera las primeras noches. Pues lo mismo con el fular. Nuestra Hebamme (termino para partera en alemán) fue quién nos enseñó nuestro primer amarre. Y aunque para recién nacidos muchos prefieren la posición de cuna por ser más práctica para amamantar, ésta estaba contraindicada para Bebé con displasia de cadera. Utilizamos la cruz envuelta para esos primeros 3 meses, y hasta la fecha es el amarre que más seguridad me da, tal vez porque fue el primero que aprendí y que puedo hacer ahora hasta con ojos cerrados.

Fular con amarre cruz envuelta (y pañales de tela secándose al fondo)

Fular con amarre cruz envuelta (y pañales de tela secándose al fondo)

Fular con amarre cruzado doble.

Fular con amarre cruzado doble.

La primera vez que yo porté a HH fue un desmadre, no sabía qué hacer con todos esos metros de tela, que me parecían muy estorbosos; tenía miedo de que HH se fuera a caer, tenía la necesidad de irme viendo en un espejo para ver si todo estaba quedando como se suponía debía quedar, en fin, chueco y flojo pero logré el amarre. HH estuvo feliz ahí conmigo unos 5 minutos y luego quiso comer. Después solo fue practicar y practicar: vi varios videos en YouTube en montón de idiomas, con bebés reales y con muñecos, caseros y más profesionales, le pedía a mi esposo que revisara si por atrás se parecía a lo que aparecía en la foto de indicaciones, ensayaba frente al espejo y siempre junto a la cama por miedo a que en una de esas HH se me resbalara (lo cual, por cierto, nunca ha pasado). Creo que el punto crucial fue aprender a ajustar el fular “por pedacitos”, empezar jalando de un canto e ir bajando hasta el otro canto, ya que sabes en dónde se aprieta cuando jalas de qué lado, ya lo tienes dominado y el bebé queda cómodo y seguro, y tu espalda también. Una vez dominada la cruz envuelta pasé al amarre cruzado doble, que se me hacía más práctico para hacer compras o cuando tenía que estar sacando y metiendo a HH de su asiento para bebé para el auto (de ahora en adelante llamado “huevito”). Y ya con esos dos, si para entonces no me había hartado de tanta tela, lo demás vino como avalancha, quería probar otros, conocer más y tener más variedad de fulares. ¡Puede convertirse en una verdadera adicción!

¿Cómo fueron tus primeras experiencias de portar a Bebé?

 

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