Archivo mensual: junio 2014

Correr en la lluvia. Un tónico para el alma.

Harta de que ya pasaron más de nueve meses desde que HH nació y no haber perdido ni 500 gr. a pesar de seguir amamantando a libre demanda, empecé un plan hace dos semanas para volver a ejercitarme (sí, me tardé – ya no tengo esa excusa de “lo que una sube en 9 meses de embarazo se tarda también 9 meses en bajar”). Nunca llevo a cabo estos planes al pie de la letra hasta el final, pero siempre necesito un plan para darme un empujón a iniciar algo que implica salir de mi hueva diaria. Me decidí por un plan de sólo ejercicio porque mientras amamante no quiero contar calorías haciendo una dieta, sino simplemente cuidar alimentarme de manera sana la mayoría de los días. Normalmente eso es todo lo que necesito para bajar peso progresivamente queriendo seguir las recomendaciones de la liga de la leche de no bajar más de 2 kg. por mes mientras se amamanta.
El plan consta de 6 semanas. Cada semana con tres días de ejercicio cardiovascular (yo uso esta app de entrenamiento para correr 5 Km. para el cardio), alternado con tres días de hacer un video de ejercicios para todo el cuerpo estilo bootcamp (puedes ver aquí algunos ejemplos), un día de yoga o pilates, y un día de descanso.
El clima había estado perfecto para salir a correr hasta ayer que llovía y llovía. Pensar en salir a correr en la lluvia no hacía más que aumentar el poder de convicción de mi hueva. Me quedé viendo las gotitas que escurrían por la ventana mientras HH practicaba gatear delante de mí. Y entonces recordé que hacia años, si no es que décadas, desde la última vez que me había mojado a propósito en la lluvia. Recordé los días de jugar basketball durante la secundaria, de subir los cerros de Tepoztlán con el propósito de llegar a las cascadas, hacer coreografías inventadas con mis hermanas en el jardín trasero de la casa, pasear en familia a la perra hermosa de la niñez, momentos que llevo especialmente en el corazón y que estuvieron acompañados de lluvia, de pies nadando en zapatos con calcetines que pesaban, de piel mojada por sudor y agua, y de una vibración en todo el cuerpo que me hacía sentir totalmente viva. En ese momento hasta la hueva se unió a mí y salimos HH y yo bajo la cortina de agua ante la mirada atónita de una vecina que iba llegando.
HH durmió plácidamente en su carreola. Yo completé mi sesión de cardio para ese día. Mi alma se llevó la mejor parte. Quedar empapado tiene un efecto de limpieza. Limpia pensamientos inútiles o repetitivos. Correr al mismo tiempo hace que solamente me pueda concentrar en eso: correr, seguir, evitar charcos, cuidar el movimiento de la carreola, respirar, el movimiento de mis pies, el sonido de mis pisadas.
Correr en la lluvia, con o sin hueva, con o sin hijos, si empieza por obligación lo más probable es que acabe siendo por placer.
Altamente recomendable.

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Haz tus propias pinturas comestibles para bebés.

Hoy probamos con HH un poco de arte.

¡Resultó ser bastante fácil! y no tanto caos para limpiar al terminar, como yo me había imaginado.

Lo mejor de todo: no tener que preocuparme por el poquito que de cuando en cuando HH chupaba de sus dedos.

Esta receta para pinturas comestibles la encontré en este maravilloso blog, pero no me funcionó como dice ahí: ir añadiendo el agua hirviendo y mezclar. Traté dos veces de otras distintas maneras, y finalmente conseguimos la consistencia perfecta. Así que esta es mi versión modificada y probada.

Ingredientes que necesitas

2 tazas de agua fría

3 tazas de agua hirviendo

3 tazas de almidón de maíz (Maizena®)

Colorantes para alimentos (nosotras utilizamos en polvo, pero la receta original usaba líquidos, así que los que encuentres serán útiles).

Para hacer las pinturas

Agrega poco a poco la Maizena®  al agua fría, al tiempo que vas batiendo, hasta que se disuelva por completo.

Agrega poco a poco el agua hirviendo, y sigue batiendo. Según la receta original, en este punto se espesa la mezcla y hay que seguir batiendo hasta que sea homogénea y la consistencia sea suave.

Si no se ha espesado hasta este punto y la mezcla sigue líquida, que es lo que a nosotros nos ocurrió, entonces caliéntalo en una olla a fuego medio mientras sigues batiendo. Con calor seguro en algún momento logras la consistencia deseada, para nosotros eso fue después de casi 3 minutos.

maizena mezclada

La mezcla sobrante en la olla.

Las pinturas en sus frascos. Agregamos uno pequeño blanco con un poco de la mezcla sobrante.

Las pinturas en sus frascos. Agregamos uno pequeño blanco con un poco de la mezcla sobrante.

Separa en contenedores la mezcla. Disuelve el colorante un muy poca agua y agrega un color distinto a cada frasco. Nosotros usamos solo un poco de colorante y obtuvimos colores más bien pastel. Si deseas colores más intensos, agrega más colorante, solo ten en cuenta que las manchas (que seguro habrá) serán más intensas.

Para preparar el “lienzo” pegamos con cinta adhesiva la hoja a la mesa. Si la mesa es delicada puedes “forrarla” con periódico o con un mantel de plástico lavable. Nuestra mesa es multiusos y aguanta de todo, así que no lo necesitamos.

Papel blanco adherido a la mesa.

Papel blanco adherido a la mesa.

Primera obra de arte.

Primera obra de arte.

Para limpiar al terminar solo tuvimos que pasar un trapo húmedo. La facilidad para limpiar fue lo que más me gustó de esta receta de pinturas.

Tip: es mejor si HH ha comido antes, así no quiere solamente comer los colores. Ejem.

RECUERDA: El que los materiales de manualidades se llamen “comestibles”, significa que no son tóxicos y no hay problema si bebé come un poco, NO SIGNIFICA que si en vez de jugar con el material se lo empieza solamente a comer, lo podamos dejar hasta terminar, el consumo de mucha cantidad sí puede ocasionar molestias digestivas.

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