Nota para mí en 10 años

En este día soleado de primavera estoy en el parque junto al lago al que siempre hemos venido desde que HH tenía 2 años. En aquel entonces el único juego “seguro” a mi parecer era el arenero. En el columpio yo aún me quedaba a su lado porque de los distraída que era se soltaba al querer señalar mariposa o niña que pasara. En la resbaladilla me paraba junto a las escaleras cuando ella subía e incluso eso no evitó que cayera en dos ocasiones.

Hoy tiene 4,5 años y de repente me doy cuenta de que estoy leyendo un libro en la sombra mientras ella juega en todos los juegos. Se columpia parada, se echa de cabeza para adelante en la resbaladilla, hace fila y espera pacientemente a que los otros niños acaben, se sube de un brinco a la tirolesa y hoy descubrí que ya puede escalar sin mi apoyo el muro de escalada. Hace dos semanas todavía me pedí ayuda.

Hace dos semanas los árboles aún se veían invernalmente secos. En el transcurso de dos semanas han explotado de colores y de vida, han sacado todo el potencial que estaba creciendo, madurando y concentrándose durante el invierno. Imagino que lo mismo ha pasado con las capacidades de HH. Explotan en poco tiempo sorprendiendo por lo abrupto que parecen surgir de la nada, pero al igual que la primavera, tienen todo un tiempo de preparación detrás de sí.

Así que Ana, no desesperes. HH tendrá la necesidad súbita de ser independiente en áreas en las que apenas hace unas semanas la ayudabas. Sorpréndete y agradece sin insistir en que sigue necesitando ayuda. Habrá otras veces en las que parece que necesita tu apoyo eternamente, no desesperes (y no exageres), llegará el momento en que ya no lo necesitará más. Créeme. Respira y disfruta el presente.

Me voy para atrás: acabo de ver cómo ya tampoco necesita mi ayuda para empezar a andar en bicicleta, orgullosa de sí misma.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Introducir alimentos a Bebé

Tema muy consultado donde montón de mamás primerizas nos volvemos locas entre tanta información aparentemente contradictoria.

Sin ser experta y a sabiendas de que el conocimiento está en constante evolución, aquí les comparto mis aprendizajes y reflexiones:

¿Por qué?

Por que el comer es una experiencia sumamente importante en nuestra vida como seres sociales, estimula los sentidos y promueve nuevas experiencias. A mi modo de ver, el cómo introduzcamos los alimentos, juega también un papel importante en la relación que HH tendrá después con la comida. Mis deseos son que aprenda a probar cosas nuevas, coma variados sabores y texturas, escuche a su cuerpo cuando tiene hambre, sed y cuando tenga sensación de saciedad, que aprenda que comer es un modo de asimilar digerir el mundo y que obtenemos los nutrientes que necesitamos de fuentes de la madre tierra que han sido preparados con amor.

El extra de alimentación y nutrientes también es necesario, pero si Bebé está creciendo constantemente y de manera adecuada y no hay problemas al amamantar, no hay necesidad de mucho extra a la leche materna durante al menos los primeros 8 meses. Razones como “para que Bebé crezca más” o “crezca menos”, necesitan ser evaluadas por un médico y por un especialista en lactancia, antes de irse de lleno a la mera introducción de más alimentos, desde mi punto de vista. Y razones como “para que duerma más”y otros mitos no tienen aquí ni cabida en este blog, además de que han demostrado no ayudar a esa “meta”; si eso buscas, no estás en el lugar adecuado.

Mezclado con el cuándo y el qué, muchas veces está interés de prevenir alergias. Todas mis fuentes consultadas (los links), dicen que no se debe recomendar el evitar ningún alimento como prevención primaria de alergias durante el primer año de vida. Aparentemente muchos pediatras alemanes no están al tanto de estas nuevas recomendaciones. Otra cosa es, si ya existen alergias que están haciendo estragos. Además costumbres y ciertos miedos del pasado quedan, lo aprendido es difícil de cambiar y siguiendo recomendaciones de la abuela, yo no le di a HH ni fresas ni productos de nueces ni miel sino hasta que cumplió su primer año. Mi recomendación sería evitar productos que en la mamá desencadenen reacciones alérgicas hasta pasado el primer año y bajo supervisión.

¿Cuándo?

Aquí en Alemania, la sociedad de pediatría aconseja introducir otros alimentos a partir de los 4 meses debido a que se requieren más nutrientes. En otro update del 2015 el BfR aconseja no hacerlo antes de iniciado el 5° mes y no después del comienzo del 7°, adecuando cada caso a las particularidades del lactante (sí son flexibles a veces estos alemanes) La OMS aconseja no hacerlo antes de los 6 meses.

En todos los casos, se recomienda extender la lactancia materna hasta que mamá y Bebé así lo deseen.

En resumen, se tiene un rango entre los 5 y 7 meses aproximadamente para comenzar a ir introduciendo gradualmente los alimentos suplementarios a la lecha materna. Mi sentido común dice que cada caso debe ser individualizado y estos son algunos signos que tomo prestados del increíble sitio de Kelly Bonyata como ayuda para decidir en cada caso si Bebé está listo para iniciar alimentación suplementaria:

  • Se puede sentar sin estar reclinado en un soporte (mantener una vía abierta de paso de la boca al estómago).
  • Ya no presenta el reflejo de extrusión de la lengua y no empuja hacia afuera automáticamente la comida que recibe en la boca.
  • Puede masticar y lo hace.
  • Comienza a presentar la “pinza digital”: agarrar objetos entre el índice y el pulgar.
  • Está interesado en participar durante las comidas, intenta agarrar alimentos y llevárselos a la boca.

¿Qué?

Aquí voy a empezar por el “Qué no” por lo propagada que está la idea de empezar con purés de arroz. Les dejo el link de 9 buenas razones por las que no usar arroz de bebé.

Importante fue para nosotros, no ofrecer más de un alimento nuevo cada día, así en caso de observar alguna reacción alérgica, sabríamos qué alimento la había ocasionado. Afortunadamente esto nunca nos ocurrió.

Pero para responder más concretamente a la pregunta ¿qué?, aquí hay algunas ideas:

Aguacate. Tiene alto contenido en grasas saludables, al igual que la leche  materna. Fue lo primero que nosotros le dimos a HH, seguido de pera y plátano.

Plátano, peras, duraznos, kiwi.

Zanahorias, camotes, boniatos.

Arroz orgánico integral.

Pepino frío para cuando le estaba saliendo un diente. También para calmar las encías en verano, le fabricamos paletas heladas de leche materna.

Huevo hervido (la yema se puede embarrar en una rebanada de pan – pan de buena calidad por favor, no pan blanco). Suena excesivo pero es una recomendación común, junto con carne (también recomendada por La Liga de la Leche), como primeros alimentos para lactantes en Canadá, ya que los bebés requieren sobre todo hierro, zinc, proteína y vitaminas del complejo B, requerimientos que no serán llenados solo con frutas o cereales, por ejemplo. Una excelente idea para llenar este requerimiento, es dar caldo de res orgánica (de huesos especialmente) que se ha hervido mucho tiempo contiene muchos nutrientes

Pescado (a HH le encanta hasta la fecha el salmón).

Más adelante, cuando ya íbamos teniendo más confianza en su capacidad de tragar y escupir o devolver algo que no se puede tragar (alrededor de los 8 meses), añadimos: blueberries, uvas y cerezas cortadas y sin semilla, manzana sin piel, pasta orgánica (como fussilli), pollo, papas, calabaza…. ufff, ya casi de todo.

Hacia el año: fresas, palomitas de maíz echas en casa y sin sal (bajo estrecha supervisión de que no se ahogara, pero nunca tuvimos nosotros problema con esto), cítricos (antes solo le dábamos a probar gotitas para estimular sus papilas gustativas).

Cosas que hasta la fecha evitamos:

Postres, helados y pasteles o cualquier cosa como jugos con mucha carga de azúcar, al igual que pan dulce o blanco.

Con hojas como espinaca o lechuga hasta la fecha tiene problemas, no las logra masticar bien y a veces se traga un pedazo y no se logra tragar todo. Con espinaca tuvimos unos dos sustos. Se lo preparo en sopas o en la salsa de la pasta.

Me parece además importante recordar que también estamos construyendo preferencias de sabores, por lo que preferir muchas frutas dulces, ofrecer jugo o comidas con sal, no me parece a futuro una buena idea.

¿Cómo?

Si empezar con sólidos directamente o con purés será preferencia personal a fin de cuentas. Nosotros sin ser puristas hicimos Baby led weaning, ofreciendo a veces un puré de bróculi o de zanahoria, porque nos pareció más práctico que estar haciendo purés a cada rato y congelarlos o descongelarlos y prepararlos para cada comida; pero también porque así mientras HH comía nosotros podíamos comer hasta cierto punto tranquilos (a diferencia de si ella comía primero y después claro no quería seguir sentada a la mesa mientras yo comía) y porque la veíamos explorando la comida con todos sus sentidos. La comida así no es solo nutrición, es toda una experiencia experimentos y sensaciones.

Dejar que Bebé se alimente, usar los propios dedos como cuchara, observar la reacción al alimento… En este sitio puedes ver más tips para la cuestión práctica de introducir alimentos.

¿Dónde?

¡En todos lados! A disfrutar de esta nueva etapa, y a seguir limpiando encías y lavando dientes.

¿Qué necesito?

Solo necesitamos una silla de bebé y un set de baberos (que salieron sobrando en verano). Compré batidora, contenedores para congelar porciones de comida para bebé y hasta un “Munchkin’s Fruchtsauger”, que NUNCA usamos. Terminamos regalando todo. No se necesita más que tiempo y comida fresca y de buena calidad.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Alimentación complementaria a demanda (Baby-led weaning)

Regresar a trabajar después de tener una hija. 

Siempre me ha encantado trabajar. En la escuela disfrutaba estudiar, en mi tiempo libre aprender. Tengo una curiosidad innata y el tener una actividad como el trabajo que me permita desarrollar mis capacidades y me proponga retos que me hagan crecer, me llena enormemente. 

Los primeros meses después de convertirme en mamá, no extrañaba eso – mejor dicho: no tenía cabeza ni para extrañar eso. Después, poco a poco me di cuenta de que el ser mamá es una excelente manera de hacer crecer (lo quiera o no) mis capacidades organizativas, de tolerancia, de negociación, aprender a ser más tolerante pero también a hacer valer mi voz cuando así debe ser, me hizo entender que la diversión debe ser parte primordial de todo trabajo, a disfrutar los procesos y no sólo enfocarme en el resultado y muchas otras cosas. Ser mamá desde mi punto de vista es un trabajo completo, lleno de retos, en el que siempre quiero dar mi 100, me mantiene motivada, la recompensa emocional que obtengo es invaluable y ni siquiera se siente como un trabajo. 

Sin embargo, después de dos años, empecé a extrañar mi profesión. Ver pacientes y ayudarlos. Además un apoyo a la economía familiar estaba volviéndose necesario. Busqué trabajo, encontré trabajo. Y entonces empezó el remolino de emociones que intentaré desglosar a continuación:

Emoción. 

De empezar a trabajar, de buscar, de nuevos retos, de buscar la ropa adecuada y “tener” que arreglarme, del contacto con colegas y el mundo adulto. 

Miedo. 

De cómo va a reaccionar HH, si estará bien, si no será muy pronto, si se adaptará a quienes la cuidan, si estará bien cuidada. 

Culpa. 

De dejarla a veces cuando no se siente tan bien. De desear esa otra parte de mi vida en la que ella no está conmigo. 

Expectativa. 

De saber que con el ingreso que tenga le podré ofrecer mejores oportunidades y de tener ese extra de dinero para poder hacer otro rango de actividades. 

Enojo. 

De que el sistema y/o nuestra situación dentro de él no tenga opciones fácilmente alcanzables para no tener que estar en el dilema de volver a trabajar o quedarme en casa y enojo de que pocos trabajos convencionales ofrezcan un punto que permita flexibilidad para hacer posibles ambas cosas. 

Tristeza. 

Porque aunque añoraba más “tiempo personal”, la verdad es que a veces extraño profundamente a HH. Ella y todo su ser se hacen extrañar de lo disfrutable que es el estar a su lado (la mayor parte del tiempo, claro). Y no sólo es algo mental, mi cuerpo la extraña a veces también, por extraño que suene. El binomio madre-hija no se acaba con el parto. 

Duda de mis capacidades. 

Pensar el tener cabeza para ir a trabajar y hacer que el resto de las actividades como persona, como esposa y como mamá sigan adelante me parecía un esfuerzo enorme. Además me pegó muy fuerte el “mommy brain”, el volverme olvidadiza, tener en general menos concentración, no poder memorizar tantas cosas. Me sentía menos apta para el mismo nivel de eficiencia en mi trabajo que antes del embarazo. En realidad fue un alivio darme cuenta de que ese dudar salió sobrando. 

Indecision. 

Pasé unos buenos 6 meses deliberando si era buen tiempo o no. Mi mamá y mi hermana no volvieron o han vuelto a trabajar. Así que una parte de mí cree que eso es lo que una “buena mamá” hace: estar al 100 con sus hijos. 

Le veo valor a eso. Enorme. En cierta medida puedo decir que el trabajo se ha vuelto un “escape” de estar to-do-el-dí-a con HH. Y una mujer que lo logra merece toda mi admiración. 

Al final salí de mi sentir culpa por no hacerlo como lo hacen en mi familia al pensar: ¿qué ejemplo es el que le quiero dar a mi hija? Y la respuesta era simple. Buscar ser feliz y perseguir sus sueños. Así que seguí persiguiendo los míos y siendo feliz a su lado. 

Meses después todo va muy bien. Ha habido dificultades, como el organizar todo cuando HH estaba enferma, pero en general el cambio le ha dado una linda dinámica a nuestra vida familiar. 

Me encantaría armar una gráfica de emociones para compartir con mamás que estén pensando regresar a la vida laboral y si tienes tiempo y ganas, sería fabuloso escuchar por cuáles emociones pásate tú, cómo lidiaste con ellas, si pasaste por dificultades particulares y cómo resultó todo hasta ahora. 

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

De mi mortalidad…

… nunca había estado tan consciente como ahora que soy mamá. 

Ahora que HH tiene 2 años y ya se ha adaptado a ir al Kindergarten, surgió la oportunidad de viajar a Lituana en el marco de seminarios en Endobiogenia (mi otra pasión, de la que tengo pendiente escribir una entrada en este blog). Tengo un esposo maravilloso, lo que quizá se explica en parte porque mi suegra también es un amor de persona que nos echa mucho la mano, y gracias a ellos dos puedo irme sabiendo que dejó a HH en excelentes manos. 

Aún sabiendo todo eso, me cuesta. En varios aspectos y en una revoltura de sentimientos de los implicados con volver a trabajar después de tener hija/os, pero punto y aparte de eso, el tener que tomar un avión cada vez que visito el seminario, me hace tener cada vez más presente mi propia mortalidad. 

Ya sé, ya sé, que las probabilidades de morir en un accidente aéreo no son tantas, y además he volado sola muchas veces antes de ser mamá y nunca he tenido miedo sino sólo un pequeño nerviosismo en la tripa al despegar o aterrizar. Y aunque ahora sigo sin miedo real a la muerte (uno aprende después de experiencias como la que cuento aquí), algo ha cambiado por completo: Ahora, antes de cada vuelo pongo todo mi ser a estar por completo presente en mi intención de cuidarme, de estar protegida y permanecer sana, para poder gozar el privilegio que es para mí ver como HH se desarrolla en la vida. 

De eso tengo miedo: de no poder ser testigo de su florecer. No de dejar de existir, o de quién cuidaría de ella, sino de no presenciar su capacidad de asombro, su aprendizaje, su creatividad y tenacidad para afrontar obstáculos, no poder verla dormir a sus anchas y con los brazos abiertos totalmente relajada, y no poder oír sus carcajadas que inevitablemente me contagian. 

Es la bendición de ser consciente de nuestra mortalidad: la intensidad con la que se disfruta la vida presente. La mía, la de ella, la de todos a lo que amo. 

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

10 cosas que aprendí con la visita de mi mamá.

Después de más de un año del nacimiento de HH volvió a venir su abuela mexicana de visita.
La última vez que nos visitó fue justamente para estar en su nacimiento, poderle dar la bienvenida al mundo y ayudarme en esas primeras semanas de aprender a ser mamá.
Esta vez Lea ya camina y empieza a comunicarse con señas. La ayuda que me brindo esta vez mi adorada madre no fue dormirla en brazos, sino ayudarle a bajar y subir escaleras y mantenerla entretenida en los largos viajes en auto de nuestras excursiones. La relación abuela-nieta cambia también en muy poco tiempo.
La abuela se fue hace dos días de regreso a nuestro adorado y conflictuado México y aparte de lo vacía que se siente la casa por su partida, en fin de semana sin planes y los tres de la familia con gripa, he podido asimilar no solamente su partida, sino lo que me dejó con su visita. Y estas son 10 de las cosas que esta vez aprendí de la maravillosa mujer que desde que nací no deja de enseñarme:
1. La casa no tiene porqué estar limpia siempre. Ni siquiera si tienes a tu madre de visita. A veces es mejor dejar la limpieza para dos días después y en el momento preocuparse sólo por jugar con HH aunque eso implique llenar de masa ha cocina o de papelitos el tapete (el jugar casi siempre desordena, ¿cierto?). Siempre se puede aspirar y trapear después, pero estar interrumpiendo el juego por mantener el orden le rompe al juego su misma esencia. Mi mamá tiene un don de paciencia y creatividad cuando de jugar con mi hija se trata, y también la suficiente madurez para saber lo que al final es más importante. Primero jugar, después limpiar, a veces hasta la limpieza se vuelve jugo. Y de todos modos, eventualmente llega un momento en el que no podemos evadir el limpiar.
2. Si juego con HH, juego al 100%. Ya mencioné la creatividad y paciencia de mi mama al jugar con mi hija. Al principio me asombró (honestamente, no la recuerdo siendo tan paciente ni tan creativa cuando yo mis hermanas éramos pequeñas), pero poco a poco, al irlas observando me di cuenta de dos cosas: una es que mi mamá estaba al 100, sólo jugando, sin pensar en los pendientes, sin mirar ningún celular, sin hojear ninguna revista (a veces sin prestarme atención, para mi frustración), simplemente entraba en ese estado sumergido y absorto en lo que ella y mi hija hacían. La segunda cosa que noté o creí notar es que HH sentía esa total atención de algún modo y entonces jugaba por más tiempo, más sumergida en el juego y después estaba más tranquila, como ya no necesitando tanta atención, como si ya hubiera tenido su dosis de juego y atención. Lo intenté. Me costó mucho al principio dejar los pendientes al lado pero ahora necesito yo también jugar así con HH. Cada vez la conozco más. Yo misma me descubro más creativa. Ella me sorprende siempre con sus ideas y capacidad de reír tan contagiosamente. Estoy segura de que si en este último año no me he enfermado ni una sola vez, tiene que ver con mi sistema inmune fortalecido por las carcajadas con HH en esas horas de juego juntas.
3. Nada de avergonzarse en público. Esta es simple. Yo suelo avergonzarme rápido por muchas cosas. Después las reflexiono y sé que no tiene razón de ser, pero a veces en el momento no puedo evitar preocuparme por lo que la gente alrededor piense de mí. Con mi mamá nada de eso tiene sentido. Normas de civismo aparte, lo principal es uno y lo que piensen los demás es más reflejo de ellos mismos que mío o de HH. Ahora lo he entendido. HH es mi prioridad. No porta si llora o grita. Si tira algo o comete garrafales errores o si incluso expone mis errores en público. Ella es mi prioridad y aunque aún no puedo evitar sentir un fugaz “uy” al sentirme observada si avienta algo de su comida en un restaurante, tengo bien presente a qué le dedico mi energía y atención.
4. Para poderle ser útil a HH debo cuidar mi bienestar emocional. Esto me lo ha enseñado mi mamá indirectamente me di cuenta. Desde hace ya un tiempo se ejercita regularmente, cuida su alimentación y acude a un “círculo de mujeres”, y aunque yo ya soy adulta, el que ella crezca y se auto conozca, hablemos o no de ello, a mí me transmite una seguridad en un plano muy profundo. Sé que su bienestar no depende de mí. Y ese es un sentimiento que le quiero transmitir a HH.
5. Poner atención a las maravillas sencillas de la naturaleza trae paz mental. Esto lo llevo conmigo desde pequeña, pero mi mamá se la puede pasar viendo patos y buscando conchitas tanto tiempo y de tan buen humor, que la perfeccionista multitasking over-achiever en mí lo está aprendiendo a disfrutar (sí, sin tomar fotos a los patos o sortear las conchitas en categorías….).
6. A veces al no interferir, los problemas se solucionan solos. Y los berrinches también. Sólo hay que estar presente, observar. Aprendí a no querer inmediatamente ayudar a HH cuando veía que estaba teniendo dificultades con algo. Eso ni le enseñaba a hacerlo sola ni le transmitía que ella podía lograrlo. Ahora la dejo, la observo, o no la observo y confío, a veces le digo que me llame si necesita ayuda, a veces lo hace y a veces no, ahora está en una etapa en la que ayudarla es contraproducente, si se lastima la consuelo, si no lo logra y se frustra la abrazo (si se deja) y le digo que estoy segura que eventualmente lo logrará. Y lo logra siempre. Mucho más rápido de lo que yo pensaba. He aprendido como podemos subestimar las capacidades de la/os niña/os sin darnos cuenta. Y esto se puede extender a los colegas, la pareja y a veces los obstáculos que uno mismo enfrenta.
7. Y a veces, hay que interferir, sobre todo al proteger a los nuestros. Sin importar lo que digan los demás. Mi mamá es el ejemplo perfecto de la leona que salta a defender a los suyos, aún si no habla el idioma del país en el que está. Hay momentos en los que simplemente hay que interferir, defender y alzar la voz. Para proteger a veces ni yo misma sé porque me estoy acercando a donde está HH saltando donde ya lo ha hecho muchas veces antes, pero mi tripa me lo pide, hoy está más cansada o tal vez la noto distraída o la persona que está rondando cerca no me da buena espina. Seguir ese instinto materno es importante. A veces se perderá una amistad o se quedará mal con alguien. Es parte de la vida también.
8. La relación con la pareja crece con la distancia. He visto como mis padres se cominican cuando uno de ellos viaja. Lo que se cuentan y lo mucho que piensan el uno en el otro cuando no comparten la cotidianidad. Las vivencias son distintas y la tela con crece. Ponerlo en practica me ha costado. Solía ser la más insegura y celosa pareja (¿cómo no me ha hablado para decirme que me ama y extraña? ¿Cómo se atreve a nada más despedirme con un “diviértete”?) Terrible. Y sin embargo lo he podido asimilar. Algo ha cambiado, en la relación tal vez, pero también en mí. Ahora sé que el beneficio de hacer cosas por separado varios días es el mismo que hacer planes juntos y compartir el día a día. Nos extrañamos, nos valoramos más y nos enriquecemos ambos.
9. La relación con HH se construye. No por ser mi hija está todo claro. Le debo transmitir que confío en ella para que lo sepa, le debo demostrar que la amo para que no lo dude. Y la relación se va construyendo de distintas maneras según las etapas, que van llegando muy rápido. Mi hermosa madre lo sigue haciendo conmigo, al visitarnos, llamarme, escribirme, sigue construyendo la relación conmigo que ha cambiado a estar con un océano de por medio. Le estoy enormemente agradecida porque se hace sentir muy cerca.
10. Tener a los abuelos de tu hija/o cerca es una fortuna. Tendrá sus lados malos, serán muy consentidores, o distraídos, o le darán a tu hija/o muchos dulces, o lo sobreprotegerán…. pero las memorias que HH tendrá de sus abuelos será para ella. Eso vale la pena por si solo. Esa relación es solo de HH con sus abuelos y a veces yo me debo hacer a un lado. Aparte está la cuestión logística que conviene de que la pueden cuidar si tienen tiempo. Si yo siento que soy un ser funcional y que escogí de marido a otro ser funcional, puedo confiar en que quienes nos criaron no harán estragos con mi HH si la cuidan a ratos. De hecho, no puedo pensar en mejores personas para hacerlo.

Te quiero mamá. Ya me estoy alegrando de tu próxima visita.

HH y su abuela mexicana.

HH y su abuela mexicana.

1 comentario

Archivado bajo relaciones familiares

Cómo hacer moco (slime) comestible para niños. (Requiere un día de preparación)

Slime de chía.

Slime de chía.

HH tiene una relación amor-odio con las texturas mucosas que yo no comprendo. A veces le encanta embarrarse las manos con lodo o mantequilla, y otras veces de su pan se embarra una micra de queso untable en el meñique y entonces el queso debe ser removido de inmediato antes de que se convierta en una horrible tragedia.

No sabía si iba a disfrutar un experimento de textura mucosa, pero me aventé a experimentar aprovechando que tenía reservas de chía en la alacena. Pero sin más choro por hoy (porque esta entrada la tengo planeada escribir desde hace casi un año ¡! ), he aquí la receta (aquí puedes encontrar el original):

INGREDIENTES:

  • 1/4 de tasa de semillas de chía.
  • 2 tasas de agua.
  • 1 cucharada sopera de goma xantana (yo la compré en línea como E-415).
  • Colorante para alimentos (opcional).
  • 500 gr. de almidón de maíz (Maicena®).

MODO DE PREPARACIÓN:

  1. Coloca las semillas de chía con el agua en un recipiente bien tapado y déjalo reposar de 12 a 24 horas en el refrigerador, removiéndolo unas 2-3 veces para separar los cúmulos de semillas.
  2. Saca del refri las ahora gelatinosas semillas de chía, bate un poco, agrega la goma xantana y bate más y más – no tiene que quedar homogéneo por ahora.
  3. Si vas a usar colorante, agrégalo ahora. Nosotras usamos uno en polvo. Bate más.
  4. Agrega el almidón de maíz y bate y bate, con las manos es más fácil porque el ahora moco se va poniendo cada vez más espeso.
  5. Ajusta la consistencia con una cucharada más ya sea de almidón de maíz o de agua cada vez, ¡listo!

IMG_6169-1

Las semillas de chía le dan una textura interesantísima a el moco, y dependiendo si lo utilizas de inmediato, la temperatura también lo hace muy interesante al tacto.

IMG_6166-1Como era de esperarse HH no se atrevió a tocarla mucho al principio. Cuando se atrevió a meter la mano con más fuerza lo disfrutó durante tal vez 5 minutos. Después quiso lavarse las manos….. ¡Qué le vamos a hacer! Esta Hija Hermosa y sus manías…

Este moco se puede guardar bien tapado y refrigerado hasta 4 días seguro. Para reutilizarlo sólo hay que agregar agua. Al quinto día el nuestro no tenía moho, pero ya no olía igual y decidí tirarlo.

RECUERDA: El que los materiales de manualidades se llamen “comestibles”, significa que no son tóxicos y no hay problema si bebé come un poco, NO SIGNIFICA que si en vez de jugar con el material se lo empieza solamente a comer, lo podamos dejar hasta terminar, el consumo de mucha cantidad sí puede ocasionar molestias digestivas.

Deja un comentario

Archivado bajo Estimulación temprana

Dejando de amamantar a HH por las noches. Nuestra historia. 

Aferrándose al dormir.

¡HH no me suelta!

En una semana nuestra HH cumplirá 2 años y no tenemos previsto dejarla de amamantar, en parte por los muchos beneficios que el seguirlo haciendo conlleva, en parte porque nuestra relación es divertida también al amamantar.

HH duerme en nuestra cama, con la teta en la boca. Así se queda dormida y así se vuelve a quedar dormida cuando despierta en las noches. Desde que nació.

A excepción de dos ocaciones, esto nunca me ha traído molestias. Al contrario, ha sido un poco mi solución fácil para volverla a dormir sin tener ni que apenas voltearme entre sueños (sí, sí sé lo huevona que me estoy retratando, pero creo que cualquier padre responsable de un niño pequeño sabrá que es trabajo pesado y que uno necesita sueño de calidad, y para nosotros, el que HH durmiera con nosotros nos ha dado esa calidad).

Sin embargo en aproximadamente un mes voy a dar una conferencia en un país a donde no puedo llevar a HH conmigo, por lo que se quedará con papá durante 5 días – lo cual no sería problema, si no hubiera noches de por medio. Ahora bien, papá puede hacer que HH caiga dormida de una forma o de otra, pero cuando ella a media noche o media madrugada, aún no bien despierta, busca su chichi y no la encuentra….. ¡que se cuide el mundo!

Detalle mano al dormir.

Ya sé que pude haber escogido la vía “5 días con sus noches más mal que bien pasarán y luego todo volverá a la noralidad”, pero esta vía no sólo se me hacía un poco cruel por quitarle súbitamente a HH no únicamente su chichi, sino también a la mamá adjunta, de golpe; sino que además como eventualmente (si todo sale bien en las entrevistas de trabajo) volveré a tener turnos nocturnos, necesitamos un cambio más definitivo, y que inicie de manera gradual también es una prioridad para mí. Cambiar hábitos que nos gustan no es nada fácil ni para un adulto y la chichi nocturna es el modo para dormir que HH conoce ¡desde el nacimiento!

Así que después de leer algunos ejemplos en línea (como este, este y este), empezamos con lo que más nos acomodó. Se los comparto como guía.

Tips generales que aprendimos:

  • Tener agua y un snack nocturno a la mano.
  • Cuidar mucho más que coma bien antes de ir a dormir.
  • Como HH no usa pañal desde que inició el verano, pero aún tiene algún accidente a la semana, tuvimos que cuidar extra que fuera al potty antes de ir a dormir.
  • Compensar amamantarla durante el día, al igual que los apapachos y la atención. Después del tercer día, mis pezones estaban casi como tras la primera semana después del nacimiento de lo mucho que quería amamantar en las mañanas y tardes.
  • Decidir qué decirle. Le dijimos que ella cada vez era más grande, pero que las chichis cada vez se iban haciendo más pequeñas y cansadas y ahora necesitaban dormir por la noche. Que podía aprovechar justo al dormir y al despertar pero que cuando despertara en las noches, no iban a estar disponibles porque tenían que dormir.
  • No hacer planes rígidos. A quien le preguntes, tiene una opinión, y no es raro que dos expertos se contradigan. Que si la dejas esperar unos minutos y luego le ofreces el pecho y cada vez lo buscará menos y se cansará antes y volverá a dormir, que si se lo ofreces aprenderá que si llora obtiene lo que quiere y se volverá más perseverante, que si no la cargas, que si sí la cargas pero la acuestas somnolienta para que aprenda a dormir acostada sin chichi y sin tener que ser cargada o arrullada…. Nosotros seguimos nuestro corazón y nuestro instinto. Punto.

Aquí va el recuento de las noches a partir de hoy:

Noche 1.

No estábamos preparados para eso. No realmente. Nunca habíamos dejado llorar a HH por nada, así que no conocíamos cómo podía llorar y sollozar con tanto sentimiento de no tener su chichi. A momentos no quería ser abrazada y gritaba alejándose de mí y al siguiente segundo me abrazaba tan fuerte. Nunca prendimos la luz. Nunca pasaron más de 2 minutos que llorara seguido, pero a mi esposo y amí se nos hizo eterno, interminable, triste. La primera vez que se despertó la dormí meciéndola cargándola y cantándole. Mi error – que repetí dos veces más por nervios, cansancio o yo qué sé – fue quererla acostar muy pronto. HH no estaba profundamente dormida y en cuanto sintió el cambio de posición y se volteó a buscar la chichi empezó todo el drama de nuevo y cada vez fué peor porque también el cansancio, la frustración y el coraje se le iban juntando. Al final se calmó siendo arrullada y durmiendo y la acosté bien profunda y con el brazo adolorido, pero el corazón me dolía más y no pude dormir preguntándome si esto tenía sentido, si era lo correcto, si no estaba yo siendo insensata y egoísta al quererme ir y dejar 5 días a mi HH de apenas 2 años, me cruzó por la mente cancelarlo todo y aplazar toda mi vida laboral que implicará noches hasta que HH solita decidiera cuándo ya no necesitaba su chichi nocturna. En algún momento entre cavilaciones me quedé dormida, porque cuando desperté de nuevo fue porque HH había vuelto a despertar llorando (normalmente despierta dos veces en la noche, una alrededor de las 10 y 11 pm y otra entre 3 y 5 am), aparentemente ya estaba buscando la chichi. Después de unos 3 min., no pudimos más, decidimos que yo le diera chichi, cuando se la ofrecí suspiró, la amamanté ni un minuto y se quedó dormida enseguida y hasta la mañana.

Noche 2.

Despertó la primera vez buscando su chichi y lloró y gritó cuando le dije que ya estaban dormidas, que podían salir cuando saliera el sol, que había que esperar a que saliera el sol y que podíamos esperar juntas. Se calmó. Le pregunté qué podíamos hacer mientras. Gran error. Claro. Ella sólo seguía pensando… pues tomar chichi. Y se acordó y empezó de nuevo a gritar y llorar. Hasta que le dije que le cantaba una canción nueva (las que intentaba y acostumbraba cantarle al parecer le recordaban a la chichi) y bailábamos juntas se relajó y entonces pude así cargándola arrullarla hasta que se quedó dormida, ahora sí bien profunda, y la acosté en la cama.

La segunda vez que HH despertó ahora sí pidió ir al potty, tomar agua y comer. Le acabé dando pedacitos de jamón que tenía en el refri, no lo más saludable, pero con mis ojos miopes de adormilada y la prisa de querer satisfacer su necesidad rápido, eso fue lo que comió. En mis brazos, sentadas en la cama. Y así comiendo se relajó, se relajó mucho. Yo pensé que se había quedado dormida, cuando volteó, buscó, y un gran sufrimiento empezó de nuevo. Al final volvió a dormir conmigo arrullándola. Contamos borreguitos. 136.

Noche 3.

HH no se despertó la primera vez. Bueno, se volteó y buscó, refunfuñó, gritó entre sueños “¡Noo!”, se volteó otra vez, y se quedó dormida. Yo no podía creer que eso fue todo, y claro está me quedé atenta, despierta, tensa, esperando a que se despertara de a deveras.

Nada. Pero debí haber aprovechado, porque cuando sí despertó en la madrugada, el drama mayor sí fue. No dejó que la cargara para arrullarla, daba vueltas en la cama, de un lado a otro llorando, y a mí me empezaba a entrar el pánico de cómo le iba a ayudar a dormirse sin chichi y sin poder cargarla para arrullarla, hasta que la acosté a mi lado y le empecé a contar que para nosotros los adultos también nos es difícil a veces volver a dormir, algunos se paran al baño, otros toman algo, o comen algo, etc. Y eso pareció interesarle porque cuando hice una pausa, quiso que le siguiera contando. Así que así seguí, hasta que se quedó dormida.

Esa noche yo no podía creer estar viendo un cambio tan pronto. Seguro son fases. Esto no puede durar mucho. Espera Ana. No te hagas ilusiones. Hoy en la noche sí la vas a sufrir. (¿Por qué será que sigo teniendo esta especie de diálogos conmigo misma cuando algo va saliendo en la dirección deseada?)

Noche 4.

37 borreguitos le conté para que volviera a dormir. Sólamente una vez, en la madrugada que despertó, porque HH tampoco se despertó en la noche la primera vez. ¿Será que a las apenas 4 noches está empezando a funcionar? Sí se despierta pidiendo chichi, pero cuando le explico que están dormidas, que podemos esperar juntas a que salga el sol para que despierten, y le cuento algo con voy tranquila, se vuelve a quedar dormida ya sin tanto alboroto.

De día me entra la duda de si no estará siendo demasiado rápido, en particular porque hoy HH ha hecho 4 veces pipí sin ir ella al potty y sin avisarnos tampoco. Eso ya no lo hacía. También está siendo mucho más problemático lavarle los dientes. Quiere estar mucho más conmigo, y ser más cargada, aunque la apapacho mucho y la lleno más de besos, este día ha pedido ya tres veces ser cargada con el fular, y hacía meses que no lo pedía. A cada rato quiere chichi, de hecho mis pezones están como a las 3 semanas de que ella nació. El aceite de coco ha venido a salvarme esta vez. Y berrinches…. ¡bueno! han estado a la orden del día también.

Me cuestiono entonces si no será demasiado para ella. Pero tiene todo el derecho de rebelarse, así que acepto su rebeldía como todo lo demás de ella, pensando que si sigue así aún más, será señal de que vamos muy rápido y retrocederé un poco. Ella me irá avisando.

Noche 5.

Despierta la primera vez, le cuento borreguitos y se vuelve a quedar dormida. 15 borreguitos. La segunda vez despierta con mucho llanto y enojada, la logro calmar sin arrullarla porque HH ya no quiere ser cargada para dormir, y cantando se vuelve a quedar dormida.

Ese día me doy cuenta de que le está brotando un molar inferior del lado izquierdo. Y un poco aliviada, encuentro también eso como rayón para lo chillonsita que ha estado y lo mucho que ha estado queriendo ser amamantada durante el día.

Noche 6.

Despierta una vez, busca la chichi, le digo que está dormida, llora, le digo que le doy chichi cuando salga el sol, que mientras podemos contar borreguitos. Se calma. Contamos 27 borreguitos y ya está dormida. Despierta la segunda vez también volteándose un poco, he aprendido que si la dejo encontrar su posición sola, me quedo cerca de ella, tranquila y le cuento algo (como me la he pasado contando ya demasiados borregos, pero puede ser casi cualquier cosa), solita se vuelve a quedar dormida.

Noche 7.

Lea despierta alrededor de las 10:30 pm sin buscar al chichi, al ver que está oscuro me pide agua. Después de tomar agua nos acostamos, me cuenta algo de unos autos que no entiendo muy bien, se voltea y se vuelve a quedar dormida…. hasta las 6:30 am, se despierta y al ver rayos de sol, me pide inmediatamente chichi, toma, se levanta hacia su potty, hace pipí e inicia su día como de costumbre.

Hoy cumple 2 años.

Irse a dormir al pecho.

Durmiendo la siesta.

PS.

Después de haber pasado la pachanga de su cumpleaños, Lea volvió a la normalidad durante el día. Ha vuelto a avisar cuando quiere ir al potty, o va ella solita, ya no pide amamantar tanto durante el día, solamente al despertar, para su siesta, para quedarse dormida y cuando a veces se golpea. Se sigue despertando en la noche, casi siempre una vez pero a veces dos, sin embargo cuando ve que está oscuro ya no pide la chichi, a veces pide agua, a veces pide ir al potty, a veces ambas y a veces ninguna, solo me ve se voltea y se vuelve a dormir con un “sssshh, ssssshh” de mi parte. Para caer dormida al inicio de la noche sí quiere ser amamantada, señala que aún hay luz y luego les dice “buenas noches” a las chichis. Ahora come mucho más durante el día, eso sí, y toma mucha más agua. Lavarle los dientes sigue siendo un show, a veces es show de cosquillas, a veces se deja perfecto si cantamos o leemos un libro o si se ve en el espejo, pero de vez en cuando nada ayuda y acabo lavándole los dientes mientras llora, otro tipo de show.

Yo estoy durmiendo mucho mejor. Cuando se despierta y si se quiere parar al baño, yo también aprovecho para ir y si ella quiere tomar agua yo también tomo un poco. Así duermo mucho mejor después también. Tal vez dos días tuve un poco de incomodidad en los senos llenos, que se calmaba inmediatamente cuando ella tomaba al despertar. Ahora ya no hay incomodidad alguna. Las dos nos hemos adaptado bastante bien.

Pude haber titulado esta entrada “Quitándole la teta a HH por las noches en sólo una semana”, pero mi meta era hacerlo lentamente y observando cómo ella se iba sintiendo, me dije que si necesitaba un mes, lo iba a hacer en un mes, el que HH necesitara menos tiempo fue solo cuestión de tiempo. Como en todas las relaciones, amamantar también es de dos.

Deja un comentario

Archivado bajo Lactancia materna

Correr en la lluvia. Un tónico para el alma.

Harta de que ya pasaron más de nueve meses desde que HH nació y no haber perdido ni 500 gr. a pesar de seguir amamantando a libre demanda, empecé un plan hace dos semanas para volver a ejercitarme (sí, me tardé – ya no tengo esa excusa de “lo que una sube en 9 meses de embarazo se tarda también 9 meses en bajar”). Nunca llevo a cabo estos planes al pie de la letra hasta el final, pero siempre necesito un plan para darme un empujón a iniciar algo que implica salir de mi hueva diaria. Me decidí por un plan de sólo ejercicio porque mientras amamante no quiero contar calorías haciendo una dieta, sino simplemente cuidar alimentarme de manera sana la mayoría de los días. Normalmente eso es todo lo que necesito para bajar peso progresivamente queriendo seguir las recomendaciones de la liga de la leche de no bajar más de 2 kg. por mes mientras se amamanta.
El plan consta de 6 semanas. Cada semana con tres días de ejercicio cardiovascular (yo uso esta app de entrenamiento para correr 5 Km. para el cardio), alternado con tres días de hacer un video de ejercicios para todo el cuerpo estilo bootcamp (puedes ver aquí algunos ejemplos), un día de yoga o pilates, y un día de descanso.
El clima había estado perfecto para salir a correr hasta ayer que llovía y llovía. Pensar en salir a correr en la lluvia no hacía más que aumentar el poder de convicción de mi hueva. Me quedé viendo las gotitas que escurrían por la ventana mientras HH practicaba gatear delante de mí. Y entonces recordé que hacia años, si no es que décadas, desde la última vez que me había mojado a propósito en la lluvia. Recordé los días de jugar basketball durante la secundaria, de subir los cerros de Tepoztlán con el propósito de llegar a las cascadas, hacer coreografías inventadas con mis hermanas en el jardín trasero de la casa, pasear en familia a la perra hermosa de la niñez, momentos que llevo especialmente en el corazón y que estuvieron acompañados de lluvia, de pies nadando en zapatos con calcetines que pesaban, de piel mojada por sudor y agua, y de una vibración en todo el cuerpo que me hacía sentir totalmente viva. En ese momento hasta la hueva se unió a mí y salimos HH y yo bajo la cortina de agua ante la mirada atónita de una vecina que iba llegando.
HH durmió plácidamente en su carreola. Yo completé mi sesión de cardio para ese día. Mi alma se llevó la mejor parte. Quedar empapado tiene un efecto de limpieza. Limpia pensamientos inútiles o repetitivos. Correr al mismo tiempo hace que solamente me pueda concentrar en eso: correr, seguir, evitar charcos, cuidar el movimiento de la carreola, respirar, el movimiento de mis pies, el sonido de mis pisadas.
Correr en la lluvia, con o sin hueva, con o sin hijos, si empieza por obligación lo más probable es que acabe siendo por placer.
Altamente recomendable.

20140630-202553-73553100.jpg

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Haz tus propias pinturas comestibles para bebés.

Hoy probamos con HH un poco de arte.

¡Resultó ser bastante fácil! y no tanto caos para limpiar al terminar, como yo me había imaginado.

Lo mejor de todo: no tener que preocuparme por el poquito que de cuando en cuando HH chupaba de sus dedos.

Esta receta para pinturas comestibles la encontré en este maravilloso blog, pero no me funcionó como dice ahí: ir añadiendo el agua hirviendo y mezclar. Traté dos veces de otras distintas maneras, y finalmente conseguimos la consistencia perfecta. Así que esta es mi versión modificada y probada.

Ingredientes que necesitas

2 tazas de agua fría

3 tazas de agua hirviendo

3 tazas de almidón de maíz (Maizena®)

Colorantes para alimentos (nosotras utilizamos en polvo, pero la receta original usaba líquidos, así que los que encuentres serán útiles).

Para hacer las pinturas

Agrega poco a poco la Maizena®  al agua fría, al tiempo que vas batiendo, hasta que se disuelva por completo.

Agrega poco a poco el agua hirviendo, y sigue batiendo. Según la receta original, en este punto se espesa la mezcla y hay que seguir batiendo hasta que sea homogénea y la consistencia sea suave.

Si no se ha espesado hasta este punto y la mezcla sigue líquida, que es lo que a nosotros nos ocurrió, entonces caliéntalo en una olla a fuego medio mientras sigues batiendo. Con calor seguro en algún momento logras la consistencia deseada, para nosotros eso fue después de casi 3 minutos.

maizena mezclada

La mezcla sobrante en la olla.

Las pinturas en sus frascos. Agregamos uno pequeño blanco con un poco de la mezcla sobrante.

Las pinturas en sus frascos. Agregamos uno pequeño blanco con un poco de la mezcla sobrante.

Separa en contenedores la mezcla. Disuelve el colorante un muy poca agua y agrega un color distinto a cada frasco. Nosotros usamos solo un poco de colorante y obtuvimos colores más bien pastel. Si deseas colores más intensos, agrega más colorante, solo ten en cuenta que las manchas (que seguro habrá) serán más intensas.

Para preparar el “lienzo” pegamos con cinta adhesiva la hoja a la mesa. Si la mesa es delicada puedes “forrarla” con periódico o con un mantel de plástico lavable. Nuestra mesa es multiusos y aguanta de todo, así que no lo necesitamos.

Papel blanco adherido a la mesa.

Papel blanco adherido a la mesa.

Primera obra de arte.

Primera obra de arte.

Para limpiar al terminar solo tuvimos que pasar un trapo húmedo. La facilidad para limpiar fue lo que más me gustó de esta receta de pinturas.

Tip: es mejor si HH ha comido antes, así no quiere solamente comer los colores. Ejem.

RECUERDA: El que los materiales de manualidades se llamen “comestibles”, significa que no son tóxicos y no hay problema si bebé come un poco, NO SIGNIFICA que si en vez de jugar con el material se lo empieza solamente a comer, lo podamos dejar hasta terminar, el consumo de mucha cantidad sí puede ocasionar molestias digestivas.

2 comentarios

Archivado bajo Estimulación temprana

Sonajitas

Hoy fuimos HH y yo a un curso Fabel® y dentro de los objetos para estimulación sensorial había “sonajitas”: contenedores de plástico rellenos de distintos materiales para producir distintos sonidos. La idea tan sencilla (y barata) de realizar me gustó, y llegando fue lo primero que hicimos – después de usar el potty y amamantar.

Te dejo una muestra porque es un ejercicio de estimulación temprana que les puedes hacer a Bebé en menos de 5 minutos.

Necesitas:

  • 3-8 frasquitos pequeños con tapa.
  • Distintos materiales que hagan ruido (generalmente los encontrarás en tu alacena).

Consigues frasquitos de plástico (pueden ser de vidrio, pero que no pesen mucho). Yo reutilicé unos de una vitaminas que mi esposo estaba tomando, los lavé bien, los herví para limpiarlos, se me pasó el tiempo por estar amamantando a HH y quedaron chuecos, pero los utilicé de todos modos porque me pareció original.

Envases de plástico reutliizados.

Envases de plástico reutilizados.

Los rellené de pasta en pedacitos, lentejas, agua, sal y arroz. Has pruebas para que veas con qué tanto te gusta más el sonido. A mí me pareció mejor con muy poca cantidad.

El contenido puede ser casi cualquiera que tengas a la mano.

El contenido puede ser casi cualquiera que tengas a la mano.

Cierra bien ¡y listo! Ya tienes tus sonajitas. Pueden ser frascos oscuros, para agregarle el factor sorpresa, o también transparentes, para que se vea qué es lo que hace ruido. Eso es al gusto. ¡A divertirse!

 

Deja un comentario

Archivado bajo Estimulación temprana